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miércoles, 10 de marzo de 2010

LA DUCHA. No recomendado para menores de 10 años.



En el colegio de mi marido existía un profesor que impartía clases a jóvenes de quinto de primaria. Dicho profesor, conocido con el apodo de “Don Pin-Pon” entre sus jóvenes alumnos, daba una clase que se hizo famosa. Tan famosa se hizo dicha clase, que corría en forma de leyenda de colegio en colegio, de boca en boca. De hecho, el día que mi marido me comento lo que aconteció en esa clase que él presenció, yo ya la había escuchado, pues mis primos fueron a su mismo colegio. Los alumnos esperaban desde cursos anteriores la clase “especial” que ese profesor les brindaba. Supongo a estas alturas de explicaciones imaginaran de qué iba la temática de ese día en la clase, es fácil, les doy una pista, tengan en cuenta que hablamos de pre-adolescentes. La asignatura era Ciencias Naturales, y el tema específico, el cuerpo humano.

Yo no hablo desde una experiencia empírica, sin embargo, no puedo evitar emoción al pensarlo. ¿Cómo sería para un jovencito de diez años llegar a clase el día indicado?. El profesor, abría el telón anual a la clase, y realizaba su particular obra de teatro, el anatema comenzaba justo al llegar al aparato reproductor, abrían la página con sus dibujos de los cuerpos desnudos, saliendo de éstos diversas flechitas señalaban las denominaciones cultas de cada parte. Entonces era el momento en que el profesor interpelaba a los alumnos:

- Díganme ustedes formas vulgares que hayan escuchado por el mundo adelante de la palabra pene.

Los alumnos aleccionados por otros compañeros de años anteriores, contestaban al unísono:

- Polla, manguera, pito…

Luego preguntaba por la vulva, entonces, los alumnos, afanados y con mucho interés, repetían:

- Coño, chocho, pachocha…

Y así de esta forma tan vulgar, su fama se extendía sin parar. Yo desafortunadamente no fui su alumna, sin embargo, creo que el lenguaje aunque vulgar puede sonar como música igual. Aquí transcribo una poesía de Bukowski para disfrutar de este método.

LA DUCHA

Nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los levanta
los aprieta,
luego me lava la polla:
“oye, esto sigue duro!”
luego, me lava el vello de ahí abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo, sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella…
primero el coño,
me pongo detrás, mi polla en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del coño,
lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las pernas por delante, los tobillos, los pies,
y luego el coño, una vez más, para que me dé suerte…
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo…
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno…
para mí, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por las calles fuera
después de los recuerdos del dolor y fracaso y la
desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en
lugar de
en vida, amén.

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