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martes, 5 de abril de 2011

Amedo asegura en el último juicio del GAL que González «estaba detrás de todo»

FELIPE GONZÁLEZ Y LA LEY MÁS ANTIGUA DEL MUNDO: Ley de Talión, el "Ojo por Ojo"


Circula por Internet una fotografía de un supuesto Felipe González, joven, con su brazo alzado, imitando al dictador que él sucedió en la apertura de nuestra España al Estado Social y Democrático de Derecho.

Después de tantos años y consultando los archivos de la historia de la democracia española, vemos que es posible que sea éste. Ya que aquel joven que prometió en proceso electoral a los Guardias Civiles la garantía de sus derechos fundamentales, arremetió contra éstos por solicitar una asociación cultural y profesional, de la que ahora, después de muchas torturas disfrutan.

Es ahora cuando vemos que jugara en el partido que lo hiciera, sus ideas eran fascistas, aquí debajo dejo declaraciones que lo justifican, entre otras, que hizo hace poco. Este hombre aún cree en la Ley de Talión.

¡Cómo los hijos de los obreros vamos a confiar en el Partido Socialista Español, por muy de izquierdas que nos sintamos. Rubalcaba solo nos recuerda estos tristes acontecimientos y sus adoctrinados, mucho tienen que cambiar porque aunque no es bueno generalizar, de obreros y trabajadores... Les queda bien poco, o quizás, nada.


Claro que todo esto para algunos resultará una broma, hace tanto tiempo... Pero los que pienses así, ya lo pagarán, no se juega con el Estado de Garantías, protector de los derechos humanos y fundamentales. Aunque algunos desde alguna cámara, alta o baja, rían y bromeen de la ilegalidad. Los países con más carencias y necesidades están repletos de poderes públicos corruptos, ahora somos los españoles los que tenemos que decir, transparencia con cosa pública, legalidad absoluta y trabajo en términos de eficiencia, es algo que beneficiará tremendamente y que Europa y el desarrollo mundial lo exige.



TRIBUNALES


Amedo asegura en el último juicio del GAL que González «estaba detrás de todo»


El ex comisario Planchuelo niega su participación en dos atentados en 1983

Autor: mateo balín Localidad: madrid / colpisa Fecha de publicación: 5/4/2011


Los crímenes de los GAL regresaron a la Audiencia Nacional. Veinticinco años después de que la guerra sucia contra ETA llegara a su fin, el tribunal juzgó ayer el último litigio pendiente de aquella etapa que llevó a prisión a la cúpula del Ministerio del Interior y a diversos cargos policiales. En el banquillo de los acusados se sentó Miguel Ángel Planchuelo, ex jefe superior de policía de Bilbao en los años ochenta y uno de los hombres fuertes de los GAL, que ya fue condenado a nueve años de prisión en 1998 por el secuestro del industrial vascofrancés Segundo Marey, la primera acción atribuida al grupo terrorista. Al juicio asistió como testigo su ex subordinado José Amedo, subinspector de la policía condenado a 108 años de prisión por atentados relacionados con los GAL. Amedo aseguró que «jamás un mando policial habría ordenado atentados» y sostuvo que la decisión de crear los GAL partió del ex presidente del Gobierno Felipe González, quien «estaba detrás de todo», así como del ex ministro del Interior José Barrionuevo y el ex secretario de Estado de Seguridad y ex gobernador civil de Vizcaya Julián Sancristóbal. Además, explicó que para ello contaron «con la anuencia» de cargos políticos del PSOE, como Ramón Jáuregui y Txiki Benegas. Por su parte, Sancristóbal, que también declaró como testigo, aseguró que en 1983, cuando tuvo lugar el secuestro de Segundo Marey y él era el gobernador civil de Vizcaya, «no tomábamos ninguna decisión que no fuese autorizada por las administraciones centrales del Ministerio del Interior». Planchuelo, de 70 años, está acusado de seis intentos frustrados de asesinato por ordenar, supuestamente, los atentados contra dos bares a los que se presumía que acudían miembros de ETA, en el sur de Francia. El ex jefe de policía, para el que la acusación popular pide 114 años de prisión y la Fiscalía su libre absolución, negó su implicación en los dos atentados contra los bares, en los que resultaron heridos de bala cuatro adultos y dos menores, y negó haber conocido a los tres mercenarios portugueses que los perpetraron, así como haber dado dinero a Amedo para pagarles. Pero sí reconoció, en cambio, su participación en el secuestro Marey, a quien tuvo que custodiar. Los hechos se remontan a 1983. Lo hizo, dijo, para cumplir órdenes políticas, ya que fue el Gobierno de Felipe González el que autorizó la acción por la situación en el País Vasco y el «caos» existente en esos años «con un muerto hoy y otro mañana», así como para intentar «salvar la vida» de un capitán del Ejército que había sido capturado por ETA. «Pero no pudo ser», comentó Planchuelo en el juicio, ya que la banda asesinó al oficial de Farmacia Alberto Martín Barrios y los GAL liberaron a Marey tras diez días de cautiverio porque se confundieron de objetivo...


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