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viernes, 7 de febrero de 2014

EL NUEVO SISTEMA DE PAGOS EN EUROS

Entra en vigor la Zona Única de Pagos en euros (SEPA, por sus siglas en inglés), que supone un nuevo paso adelante en el proceso de integración económica y monetaria de la UE con la armonización de los sistemas de pago en todo el espacio económico de la región.
Aunque la fecha oficial de entrada en vigor es,1 de febrero, la Comisión Europea ha propuesto un periodo adicional de seis meses (hasta el 1 de agosto) para completar la transición, de modo que durante ese plazo todavía puedan procesarse pagos con un formato distinto al formato Sepa y evitar así posibles distorsiones en los pagos a particulares y empresas.
¿En qué consiste la SEPA?
 Hasta ahora, los países utilizan estándares distintos en sus formatos e instrumentos de pago, lo que dificulta las operaciones transfronterizas. Lo que pretende la SEPA es acabar con esa heterogeneidad y establecer unos estándares comunes, lo que hará que los pagos y cobros sean más rápidos, seguros y baratos, gracias a la eliminación de burocracia y a la optimización de los procesos. De hecho, una de las características de la SEPA es que se puede utilizar una única cuenta bancaria para efectuar transacciones dentro de la Zona Única de Pagos y que las transferencias internacionales no se diferenciarán de las nacionales, como ocurría hasta ahora.

 ¿Dónde se aplicará?
La nueva Zona Única de Pagos no se ciñe a los países que han adoptado la moneda única, sino que abarca a los 28 miembros de la UE, a los que hay que añadir otros cinco Estados: Islandia, Lietchestein, Noruega, Suiza y Mónaco. No obstante, en el caso de los países que no utilizan el euro, la fecha para culminar la migración es el 31 de octubre de 2016.

¿A qué sistemas de pago afecta?
Atañe a operaciones cotidianas y esenciales tanto para los ciudadanos particulares como para las empresas. De un lado, a las transferencias, ya sean para pagos puntuales o masivos, o el abono de nóminas o de pensiones. También a las domiciliaciones bancarias, dentro y fuera de las fronteras nacionales. La nueva Zona Única de Pagos afecta también a las tarjetas bancarias, que podrán utilizarse para pagar o conseguir efectivo en cualquiera de los 33 países de la SEPA con la misma facilidad que se hace ahora en España.

¿Qué ventajas ofrece frente al sistema actual?
 Simplifica notablemente los trámites, ya que se podrá operar con una única cuenta bancaria y una sola tarjeta en todos los países de la zona.

 Las transacciones internacionales no se diferencian ya de las nacionales, como sucedía hasta ahora, eliminando barreras a la libre prestación de servicios de pago, favoreciendo la competencia y acabando con una situación que ofrecía una imagen de una unión monetaria incompleta.

Se refuerza la seguridad de las operaciones: el actual código de cuenta evoluciona al IBAN (International Bank Account Number), que en España cuenta con 24 caracteres frente a los 20 actuales; todas las transacciones incorporarán el código BIC, que identifica la entidad bancaria donde está la cuenta, y los nuevos estándares europeos para generar e intercambiar electrónicamente mandatos de pago traerán consigo una mayor rapidez y eficiencia en la ejecución de los pagos.

 Menores costes.
La eliminación de burocracia redundará en unos menores costes administrativos, reducirá las necesidades de disponer de dinero en efectivo en favor del electrónico y, según los expertos, favorecerá la posibilidad de renegociar comisiones con los bancos.

Las empresas también ven acortados los plazos de pago gracias a los nuevos tipos de adeudos, que impiden su devolución y, por tanto, aseguran el cobro.

Abre las puertas al despegue de instrumentos y servicios como la facturación electrónica o los pagos a través del móvil e Internet.

¿Qué es el IBAN?
Es el acrónimo de International Bank Account Number y el nuevo identificador de la cuenta bancaria en lugar del actual código de cuenta de cliente (CCC). En el caso español, el IBAN se presenta con la siguiente estructura: ES + un dígito de control formado por dos cifras + los 20 dígitos del número de cuenta actual (CCC). La novedad está por tanto en los 4 caracteres iniciales.

 El IBAN, imprescindible para operar en la SEPA, puede encontrarse en recibos o extractos bancarios, libretas, talonarios y consultando directamente con la entidad financiera. Asimismo, tanto particulares como empresas deben pedir a los beneficiarios de sus transferencias o a los destinatarios de sus recibos sus códigos IBAN, ya que sin ellos las entidades deben rechazar la operación.

¿Cómo afecta a las transferencias?
El código IBAN es esencial para efectuar transferencias y recibirlas, por lo que el particular debe facilitar su código a quienes vayan a transferirle dinero. Asimismo, debe solicitar su IBAN a los beneficiarios de sus transferencias, código que, a su vez, habrá de proporcionar a su banco. La SEPA establece que el plazo máximo de abono es de un día hábil después de que la entidad haya dado la orden. Asimismo, será el cliente el que asuma el coste de la operación, de acuerdo con las comisiones que aplica cada entidad.

¿Hay que cambiar las órdenes de domiciliación?
El Eurosistema explica que las órdenes de domiciliación vigentes antes del 1 de febrero siguen siendo válidas, aunque es posible que los emisores de recibos le hagan llegar los nuevos formatos SEPA para recabar de nuevo su autorización a los cargos. Existe una modalidad expresa para empresas y autónomos (no para consumidores), que es el adeudo directo B2B. En ese caso, se deberá emitir siempre una nueva orden de domiciliación y utilizar el formato de fichero que establece la El Banco de España advierte de que esta nueva modalidad es de carácter opcional, por lo que conviene consultar con las entidades para constatar que ofrecen el servicio.

 ¿Cómo afecta la SEPA a la operativa de las empresas?
Entre los aspectos que deben tenerse en cuenta es que las compañías deben migrar, sino lo han hecho ya, los datos de las cuentas de clientes y proveedores al nuevo código IBAN.

La entrada en vigor de la nueva Zona Única de Pagos también conlleva cambios para los departamentos de recursos humanos, que deben adaptar las transferencias de los pagos de nóminas a los estándares de la SEPA, y revisar los contratos y documentos en los que figure el actual CCC y que debe evolucionar al IBAN.

 También obliga a adaptar facturas, talones, contratos y otros documentos (folletos, páginas web...) destinados a terceros en los que se solicite el número de cuenta.
Desde el punto de vista contable-financiero, las empresas deben ajustar los ficheros de intercambios bancarios a los nuevos estándares. Asimismo, deben recabar y conservar las nuevas órdenes de domiciliación de recibos, que han de contener los datos obligatorios que exige la normativa europea para identificar la orden de domiciliación, y que les podrían ser requeridas, por lo que deben guardar de manera accesible.

 ¿Existen inconvenientes?

A priori, las posibles desventajas derivan del hecho de que, pese a su entrada en vigor, los expertos temen que muchas empresas, especialmente pequeñas y medianas, no hayan culminado a tiempo los preparativos para la migración. De hecho, la Comisión Europea ha propuesto un plazo adicional de seis meses para completar la transición y evitar el riesgo de posibles bloqueos de pagos a consumidores y empresas, plazo extra que el BCE no ve con buenos ojos, insistiendo en las últimas semanas en la necesidad de que se respetara la fecha marcada del 1 de febrero.

(publicado en EXPANSION)

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